Share

Melisa Bertossi
Mili López analizó y compartió con los oyentes del programa el flamante disco de la saxofonista santafesina Melisa Bertossi, que fue editado en Barcelona, lugar donde reside desde hace un tiempo.

Here is the Music Player. You need to installl flash player to show this cool thing!

Este disco es el primero de la saxofonista santafesina Melisa Bertossi, radicada hace unos años en España. Para esta grabación ha reunido a un seleccionado de músicos de diversas procedencias: además de Bertossi (Argentina) en saxo tenor y soprano y composiciones, se suman Mariano Camarasa (Argentina), en piano; Olivier Jambois (Francia), en guitarra eléctrica; Manel Fortiá (Catalunya), en contrabajo y Joao Vieira (Portugal), en batería.

Son tres los pilares donde se apoya esta propuesta: el concepto, la composición y la interpretación. Conceptualmente, se percibe una sonoridad introspectiva, un autorretrato, una invitación al universo íntimo de la líder del grupo.

“The beauty of simple” abre este registro y es un convite a ingresar a este universo, con un diálogo exquisito entre el saxo (indiscutible protagonista) y el piano y su excelsa presencia. En “Remember”, el tenor tiene su momento de gloria en la amplitud del registro y el solo de contrabajo se erige por su singularidad.

Con composiciones propias, si bien es ecléctico en estilos ya que incluye baladas, música contemporánea y algunos coqueteos con el samba; este es un disco de jazz. Hay una fuerte exposición melódica y espacios para la improvisación como es propio del lenguaje. Cuenta con una sólida base rítmica que sostienen el piano, el contrabajo y la guitarra, esta última con bellos aportes en los arreglos.

En “Strange Feather”, hay un importante trabajo de la guitarra, con un sonido sampleado, como una sombra de la línea melódica del saxo. A partir de la tímbrica de la percusión, los samplers, algunos comentarios del piano y los colores del contrabajo se abre el juego a una atmósfera sonora que precede la aparición del saxo.

En cuanto al estilo interpretativo, el sonido del saxo bien jazzero, un sonido moderno tipo Michael Becker y al mismo tiempo se sostiene un legato, como si la persona “cantara” esa melodía que se impone en la escucha.

“Pendulum” presenta una frase melódica clara sobre la cual el soprano juega con sus variaciones. “Kanji” enamora por su rítmica, por el contrapunto entre los instrumentos, por sus cadencias y por la repetición de frases melódicas.

Un juego al devenir y el permiso de la libertad interpretativa son las cartas echadas en “Miss-hi-fly”, el último track que combina exploración de los recursos propios de cada instrumento y el momento de improvisación colectiva.

Este disco es una celebración del encuentro y de la expresividad sin límites. Por momentos parece preguntarse si es el jazz quien está envolviendo a los intérpretes o es la compositora que le imprime su sello al jazz y lo resignifica. En fin, una síntesis excepcional.