Nadie es serio a los 17 aA?os

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El director francA?s FranA?ois Ozon nos presenta su decimocuarto largometraje, “Joven y Bella”, una pelA?cula donde vuelve con sus temas dilectos: el voyeurismo y el poder subversivo de la imaginaciA?n y del deseo para hacer una crA?tica a la instituciA?n familiar tradicional encarnada en la burguesA?a acomodada francesa. El film se puede ver en el cine AmA?rica.Joven y Bella
Isabelle es una hermosa adolescente de 17 aA?os perteneciente a una familia de clase media alta, quien vive con su madre, su padrastro y su hermano menor en ParA?s. Luego de un verano en el que la pA?rdida de la virginidad le resulta decepcionante, un proceso de autodescubrimiento que lejos estA? de ser solamente sexual, la llevarA? a practicar a partir del otoA?o una doble vida: ella serA? estudiante por las maA?anas y prostituta por las tardes.

EjercerA? la prostituciA?n no por razones econA?micas sino por una elecciA?n personal, como un camino para alcanzar su identidad y la madurez, revelA?ndose contra un mundo burguA?s cargado de hipocresA?a y de falsas apariencias. Su historia serA? contada a travA?s de cuatro episodios marcados por la sucesiA?n de las cuatro estaciones y por cuatro canciones que acompaA?arA?n los estados de A?nimo de la protagonista.

POR UN CINE DE VIDENTES

Antes de poner en pantalla el tA?tulo “Joven y bella”, FranA?ois Ozon intercala en los credits de inicio una escena en la que nos convierte en voyeurs, a travA?s del uso de un cachA? que representa unos prismA?ticos a travA?s de los cuales espiamos a Isabelle haciendo topless en la playa. Somos nosotros, los espectadores, quienes a travA?s de ese plano subjetivo que luego descubriremos que corresponde a la mirada de su hermano, vemos. Pero serA? Isabelle la que a travA?s de su viaje iniciA?tico se harA? y nos harA? conscientes de la importancia de volverse videntes ya que ella serA? una actriz mA?dium, un personaje visionario que mA?s que actuar verA? y nos harA? ver, para tomar junto a ella, conciencia de la falsedad de la burguesA?a y de la necesidad de revelarse contra un sistema hueco, donde priman el deseo de dinero y de sexo sin afecto.

Es la importancia de un cine de videntes, cine por el que tanto abogA? Giles Deleuze, un cine cuya funciA?n estriba en que los personajes puedan sacar posibilidades de lo intolerable, una vez que hayan aprendido a ver.

En este sentido, son relevantes dos escenas. La primera ocurre cuando Isabelle ejerce la prostituciA?n asiduamente, es una escena en la que ella acude al teatro con su madre y su padrastro, escena en la cual, en el intermedio entre los dos actos de la obra, descubre que su madre le es infiel a su nuevo marido con el esposo de la que se presenta como su gran amiga, pareja con la que vacacionan juntos. En esta misma escena, descubre que Georges, un seA?or mayor con el que se acuesta, estA? en el teatro con su hija, pero aparenta no conocerla. La representaciA?n teatral es una gran metA?fora del falso teatro de las apariencias tras las que escuda la otra cara de esa burguesA?a acomodada, personajes que juzgan la prostituciA?n paga y no las prostituciones que ejercen cotidianamente ya que se encargan de mantenerlas ocultas a los ojos del Gran Otro. De hecho, Isabelle para prostituirse usarA? siempre la misma camisa, la de su madre. Es en el intermedio de la representaciA?n teatral cuando las mA?scaras caen. La escena finaliza con una voz over que pide que vuelvan a sus asientos, retomando cada cual sus roles prefijados y aceptados socialmente.

La segunda escena a destacar es la de la fiesta del liceo, a la que la protagonista acude una vez que deja la prostituciA?n a causa de un incidente. Igual que en la escena precedente, ella ve y nos hace ver la prostituciA?n de la sociedad en la que vivimos, en la escena anterior el mundo corrupto de los adultos; en este caso, el mundo corrompido de los mA?s jA?venes. La veremos deambular por la fiesta mirando cA?mo sus compaA?eros conforman trA?os sexuales, cA?mo se alcoholizan, se drogan y vomitan.

Isabelle comienza a prostituirse como una forma de rebeliA?n, de subversiA?n. Un modo que quizA?s sea la peor de las opciones, pero tambiA?n el A?nico que encuentra luego de dos hechos que la marcaron a fuego al final del verano: su primera vez fallida, en un acto sexual mecA?nico donde su joven amante sA?lo procura placer para sA? sin siquiera acariciarla ni besarla, rompiendo de esta forma todas sus idealizaciones previas; y la ausencia de su padre, quien casi no la ve y que olvidA? por primera vez enviarle el dinero que le ofrece siempre para su cumpleaA?os. Es el dinero como reemplazo del afecto en la sociedad contemporA?nea.

Su madre al enterarse de su doble vida como prostituta, se jactarA? ante un psicA?logo de que a Isabelle nunca le faltA? nada, que siempre tuvo dinero para hacer lo que quisiera. E Isabel irA? a la bA?squeda de lo que no le supo dar nadie, en una actividad que ella supone le devolverA? el placer, el sentirse deseada, acariciada, besada. La demanda de Isabelle es de cariA?o y de afecto, esa es su demanda infinita, la que la deja insatisfecha y la hace profundamente infeliz. Y lo que comprenderA? una vez que haya aprendido a ver, una vez que haya visto de frente lo doloroso y lo injustificable, serA? la posibilidad de transformarse en una persona diferente a los seres que la rodean.

UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO

Es de destacar otra escena de la pelA?cula en la que distintos alumnos recitan en clase un poema de Rimbaud y luego realizan distintas interpretaciones de su significado. Entre otros versos, destaca la siguiente frase: a??Nadie es serio a los 17 aA?osa??, la edad de Isabelle. Es interesante la interpretaciA?n de una de las alumnas quien cree que el poema es un diagnA?stico sobre los sueA?os de amor de juventud.

Y es asA? como Ozon hace una alusiA?n explA?cita a Rimbaud, pero toda la pelA?cula plantea un paralelismo entre las cuatro estaciones por las que transitarA? Isabelle, experiencias que transcurrirA?n del verano a la primavera, con las vivencias que Rimbaud describe en Una temporada en el infierno, experiencias que resultan a??unas pA?ginas de mi diario de condenadoa??; su entrada al infierno; las viejas teorA?as estA?ticas, filosA?ficas y religiosas a las que describe como a??falsas esperanzas y sueA?os rotosa??; a??el relA?mpagoa?? como la A?nica luz que ilumina el infierno en el que se encuentra; a??el maA?anaa?? como la salida de Rimbaud del infierno, en la que se muestra una luz al final del tA?nel; y finalmente a??el adiA?sa?? en el que se produce un cambio de estaciA?n del otoA?o a la primavera, al igual que en el film, y en el que Rimbaud parece haberse transformado y hecho mA?s seguro y fuerte luego de su viaje a travA?s del infierno.

Esta temporada en el infierno de la prostituciA?n, es la experiencia que Isabelle se autoimpone para alcanzar el cambio, cambio que remite a la famosa frase que, otra coincidencia no azarosa mediante, escribiA? Rimbaud a los diecisiete aA?os en un documento que la posteridad llamA? Carta del vidente: a??Yo es otroa??, frase que implica la transformaciA?n y el cambiar de vida, haciendo del desdoblamiento un recurso para hacerse vidente, autoconsciente, mediante un largo y racional desorden de todos los sentidos. Un desdoblamiento que es temporal y espiritual.

Isabelle es y sigue siendo una buena alumna y una hija prudente, tranquila, pero tambiA?n se ha ido, es la prostituta vip que cada tarde se acostarA? con un hombre diferente. Tiene una contradicciA?n interna que remite a su autonegaciA?n y a la negaciA?n de todos los valores que su familia tradicional encarna y que la aburren enormemente, de hecho, Isabelle dirA? que no disfruta prostituyA?ndose, pero en cuanto vuelve a su casa o al colegio la invade el deseo de rebeldA?a y siente ganas de volver a hacerlo.

Como Rimbaud, la protagonista encarna una lucha entre un modelo sagrado y su parodia salvaje, encuadrA?ndose en el prototipo del enfant terrible. Recurso que tambiA?n es sistemA?ticamente empleado por Ozon en gran parte de su filmografA?a. Rimbaud y Ozon a travA?s de Isabelle, optan por la destrucciA?n de las mA?s a??respetables herenciasa?? gracias a su inmensa capacidad de observaciA?n, a su don de visionarios. Y como siempre en Ozon, estarA? presente el poder subversivo de la imaginaciA?n, en un mundo degradado, desagradable, poco afectivo y amable para quienes no se sienten parte de A?l. La imaginaciA?n y el deseo como impulsos vitales, como motores de ruptura con las normas establecidas, como armas de las personas que vemos la vida sin las mA?scaras que nos imponen quienes detentan el poder.

Ficha tA?cnica:
TA?tulo original: Jeune et jolie
AA?o: 2013
DuraciA?n: 94 minutos
PaA?s: Francia
Director: FranA?ois Ozon
GuiA?n: FranA?ois Ozon
Reparto: Marine Vacth, GA?raldine Pailhas, FrA?dA?ric Pierrot, Charlotte Rampling, Johan Leysen, Fantin Ravat, Nathalie Richard, Laurent Delbecque, AkA?la Sari, Lucas Prisor