Simplicidad en la mA?s profunda complejidad

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de-tal-padretal-hijo-entEl director y guionista japonA?s Hirokazu Koreeda, aclamado mundialmente como el heredero de Yasujiro Ozu, nos presenta a??De tal padre, tal hijoa??, pelA?cula en la que revisa varios de sus temas dilectos: la instituciA?n familiar, sus vA?nculos y la infancia ninguneada, violentada y desgarrada. Este film se puede ver en el Cine AmA?rica.

Ryota Nonomiya es un exitoso y acomodado arquitecto japonA?s. Su familia estA? compuesta por su esposa Midori y un A?nico hijo de seis aA?os llamado Keita, niA?o al que Ryota le impone una estricta disciplina y al que le dedica muy poco tiempo ya que su mayor obsesiA?n es el trabajo. Un dA?a la familia recibe una llamada telefA?nica del hospital donde tuvieron a su hijo, llamada por la que les informan que el hospital cometiA? una terrible confusiA?n: el niA?o que les fue entregado hace seis aA?os no es en realidad su hijo biolA?gico sino que A?ste fue entregado a otra familia. Es en ese momento cuando el matrimonio Nonomiya se ve enfrentado a una decisiA?n desgarradora: recuperar a su hijo biolA?gico y entregar a Keita a su verdadera familia o seguir criando al niA?o al que cuidaron y amaron durante seis aA?os.

El cA?rculo de tiza japonA?s

El director hace foco en cA?mo sufren los niA?os una situaciA?n concreta como tener que desprenderse de las familias a las que amaron y de las que se sintieron parte durante seis aA?os para adaptarse a una familia nueva, con otras costumbres, todo en nombre de las leyes biolA?gicas. Ryusei, el hijo biolA?gico de Ryota y Midori, fue criado por Yudai y su mujer junto a sus dos hermanos menores. Yudai, es un comerciante de escasos recursos econA?micos, pero es un padre cariA?oso, relajado, que da a sus tres hijos todo el amor y la ternura que cualquier niA?o desearA?a recibir durante sus primeros aA?os de vida.

Al enterarse de que Keita no es su hijo, Ryota menciona una terrible sentencia a??Ahora todo tiene sentidoa??, frase totalmente coherente con su fe ciega en las leyes biolA?gicas y con su actitud individualista, en la cual solamente cuentan a??valoresa?? el esfuerzo y la competencia desmedida por ser el mejor y, principalmente, el A?xito acadA?mico y profesional en la vida. Como su hijo adquiriA? el carA?cter de su madre no biolA?gica, un chico generoso al que no le importa perder, Ryota decide cambiar los niA?os, con la esperanza de que Ryusei se parecerA? a A?l.

En la pelA?cula puede verse desde el primer planteo de la disyuntiva, que ambas madres y que Yudai, el otro padre implicado, no desean el intercambio de criaturas. Yudai remata a??Yo tampoco cambiarA?a una mascotaa??. Es la ley del amor, del afecto la que guA?a su accionar, mA?s allA? de la sangre, porque entienden perfectamente que el hombre es mucho menos biologA?a que convivencia, amor, lazos sociales y culturales. Es por eso que si bien aceptan la decisiA?n de Ryota, se alA?an para generar una estrategia que cause el menor perjuicio a ambos niA?os.
Pero son los chicos, Keita y Ryusei, quienes parecen ser los que mejor comprenden desde el vamos que no estA?n dispuestos a dejar a sus respectivas familias, con todos los defectos que ellas puedan llegar a tener. Lo que recuerda la enseA?anza de la obra teatral de Bertolt Brecht, El cA?rculo de tiza caucasiano, en la que luego del juicio, el juez decide que el niA?o en disputa le corresponde a la madre quien lo cuidA? y lo criA? como propio. Keita y Ryusei podrA?an ser los portavoces de la moraleja del citado libro:

“Lo que existe debe pertenecer a aquellos
que para eso valen.
Los niA?os para que florezcan
las madrecitas.
Y el valle a los que lo riegan para que de sus frutos”.

Un bildungsroman japonA?s

TambiA?n la pelA?cula se podrA?a enmarcar en la larga tradiciA?n de Bildungsroman o novelas de aprendizaje, film de formaciA?n en el que se produce el desarrollo moral, psicolA?gico y social de un personaje, con sus tres etapas de: aprendizaje, peregrinaciA?n y, finalmente, el perfeccionamiento.

En el caso de esta pelA?cula quien principalmente pasa por ese proceso es Ryota, el padre poco afectivo y desapegado, quien no puede expresar afecto a nadie y quien se deshace de su hijo no biolA?gico como si se tratara de un paquete a intercambiar. Este hombre es un firme representante de la rigidez del patriarcado en la sociedad japonesa, pero todo el film serA? un viaje de iniciaciA?n tardA?o en el que aprenderA? muchas cosas por la fuerza y por el impacto de la situaciA?n en la que se ve envuelto.

El A?ltimo tercio de la pelA?cula goza de una gran fuerza emocional, fuerza expresada en imA?genes simples, casi sin diA?logos, donde unas fotos sacadas por un niA?o, un regalo fabricado con toda la ingenuidad a un padre, hacen las veces de lecciones de vida.
En este sentido, es sumamente impactante la secuencia en la que Ryota, una vez transitado su proceso de aprendizaje, va en busca de Keita para reencontrarlo y tratar de comenzar a corregir sus errores, pero el niA?o huye lleno de angustia ante tanto desamor, lo que hace que corran por senderos bifurcados, expresA?ndose en una sola imagen lo que sucediA? a lo largo de seis aA?os de crianza, en una especie de sumario cinematogrA?fico de singular fuerza expresiva. Y este recorrido concluye en el tan anhelado abrazo que nunca supo darle a su hijo no biolA?gico, niA?o al que se da cuenta que ama mA?s allA? de lo que A?l mismo hubiera podido creer antes de iniciar su camino de perfeccionamiento.

Ficha tA?cnica
TA?tulo original: Soshite chichi ni naru
AA?o: 2013
DuraciA?n: 120 minutos
PaA?s: JapA?n
Director: Hirokazu Koreeda
GuiA?n: Hirokazu Koreeda
Reparto: Masaharu Fukuyama, Yoko Maki, Jun Kunimura, Machiko Ono, Lily Franky

Autor: MarA?a Eugenia Chaia