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Las consecuencias del nazismo en Alemania filmadas por la australiana Cate Shortland convierten a Lore en una película reflexiva sobre la persistente impronta de los regímenes totalitarios en la educación moral de occidente. Este film se encuentra en cartel en el Cine América.LORE

La película retrata un momento particular en la vida de cinco hermanos pertenecientes a una familia afín al régimen nazi, justo en el período en el que el poder totalitario cae y las diferentes células de ese cuerpo ideológico quedan a la deriva ante la imposición de una nueva fuerza, que pretendía recomponer al país de los excesos del Tercer Reich.

La fuga hacia una ciudad vecina que emprenden Lore y sus hermanos termina superando la mera búsqueda de refugio en casa de su abuela, para convertirse en el escape y la negación de una directiva moral.

Combatir desde el piso

La ideología de los regímenes totalitarios incluía un conjunto de prácticas efectivas que jerarquizaban la presencia física de unos sobre otros, organizando un sistema de relaciones que permitía establecer los límites de la mirada, el roce o el tacto. Puede suponerse que ese énfasis en el control proxémico superaba la característica distinción jerárquica entre dominantes y dominados, expresándose más bien como síntoma del temor al poder subversivo de todo encuentro íntimo, no necesariamente sexual, entre las personas.

Lore y sus hermanos conocen en su trayecto a un joven que por su aspecto y documentación pareciera ser uno de los sobrevientes judíos liberados tras la caída del régimen.

Distintas situaciones los acercan y se establece hasta cierto contacto afectivo, sobre todo por parte de los hermanos menores de Lore.

Sin embargo, en esa situación de desamparo y necesidad mutua, la impronta de la educación moral e ideológica recibida por Lore durante el nazismo, resiste hasta último momento combatiendo desde el piso, ya que aunque políticamente el régimen estaba disuelto su impronta moral persistía en la sociedad tanto o más que el recuerdo nostálgico del fallecido liderazgo político.

Sometida por una motivación ideológica, Lore no se cuestionará en primera medida la validez de sus jerarquías y en todo momento se enajenará en un paradigma legitimado, estableciendo límites y distancias entre su cuerpo y el de los hermanos con respecto a los judíos: ¿Quién puede mirarme, tocarme?, ¿Qué es lo puro, lo pulcro, lo perecedero, lo repudiable?.

Todo esto no será cuestionado por Lore, la mayor de sus hermanos, sino hasta que la verdad en estado crudo aprehendida como totalidad y en circunstancias extremas, todo en un mismo momento, le permita deconstruir esas intenciones develando lo absurdo y arbitrario de toda jerarquización humana.

Cuando la fortaleza se revela débil

Tanto durante el período del III Reich como durante el “caos” posterior a la llegada de los aliados imperó en Alemania la “ley del más fuerte”, ya que en ambos contextos no regían las leyes de una sociedad de derecho.

La película cuestiona la base pseudo-cienticifista de esa “ley de supervivencia del más apto” concebida como mecanismo de evolución social, ley que tomó el nazismo del darwinismo social y que llevó al exterminio de razas consideradas menos desarrolladas y “débiles”. En este sentido, la película nos recuerda a Alemania Año Cero (1948) de Roberto Rossellini. En esta película, el protagonista, un chico de doce años, envenenará a su padre enfermo siguiendo los consejos de un antiguo profesor nazi: “¿Temes que tu padre muera? Aprende de la naturaleza, los débiles son eliminados por los fuertes. A veces es necesario sacrificar a los débiles. Es una ley de la que ni los hombres pueden huir”.

A través de sucesivas metáforas, la película acusará estos criterios que permitían al nazismo determinar quién era “el fuerte” y quién era “el débil” y, por ende, quién merecía vivir y quién morir y ser erradicado de la sociedad porque “los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su especie y con esto, se degenera la especie humana”.

En el film los alemanes, raza que se autoconsideraba “superior”, se hacen pasar por judíos para no ser apresados, dependen de los judíos para escapar o proveerse de alimentos; los adultos, teóricamente más aptos para la supervivencia, necesitan de los bebés para no morir de inanición. Si un nazi se hace pasar por judío, ¿quién es el más “fuerte” en virtud de esa concepción darwinista social?

De hecho, en la relación que entabla Lore con el joven sobreviviente, la directora utiliza como un recurso repetido los planos invertidos, en los que los personajes se miran al revés y también el encuadre en picado o contrapicado del cuerpo de los actores, metaforizando la inversión de roles de los protagonistas.

Como en Alemania Año Cero, se nos muestra la misma inocencia pervertida por la mentira del mito nazi, inocencia desvirtuada que también se ve en Lore y sus hermanos, quienes sufren y se ven desesperados por la muerte del Führer, niños a los que vemos constantemente cantar con gran orgullo marchas nazis porque fueron educados en el sistema escolar del Tercer Reich. Inocencia fraguada de los más chicos que, según el mensaje final de ambas películas, puede convertirse en consciencia del horror y la mentira. Pérdida de la inocencia que trae aparejada el repudio a esa realidad falseada.

Una metáfora en imágenes

La escena inicial con Lore bañándose y la hermana jugando a la rayuela son filmadas utilizando el recurso del ralenti y la imagen desenfocada, metáfora de ese sueño y mito nazi que, como la rayuela, los llevará del “infierno” de la primera posguerra y de la inestabilidad de la República de Weimar al “cielo” de sentirse una sociedad superior, para de nuevo caer en el “infierno” de la segunda posguerra, en el “infierno” de la develación de lo ocurrido que transformará ese sueño, que la directora plasma con una gran maestría visual, en pesadilla. En este sentido, también es interesante la escena de los juegos campestres en la que Lore baila con su hermana, mientras la banda sonora transmite la melodía de una canción nacional socialista, también filmada en ralenti y con desenfoques de la imagen, como algo irreal y ficticio, escena que concluirá con la caída de cenizas sobre los cuerpos de las niñas, cenizas de todos los documentos nazis que estaban siendo incinerados, entre ellos, una foto a medio quemar del Führer. Es la caída del líder, el término de ese sueño – pesadilla alemán.

También toda la escena en la que tanto Lore como sus hermanos ven los paneles con las fotografías de las fosas en las que yacían los cuerpos de los judíos muertos en los campos de concentración está filmada en ralenti, con planos en gran parte desenfocados, como si la pesadilla y el clima denso y opresivo de la muerte fueran ganando peso. También el recurso del desenfoque es usado para darnos a entender la confusión y las contradicciones que está sintiendo la protagonista, quien en una de esas fotos descubre la figura de su padre al lado de una fosa. Al tocar esa imagen, sus manos quedarán manchadas con una especie de gelatina, un pegote que cubría la superficie del panel y que no logra despegar de sus dedos, metaforizando las marcas y el peso de ese pasado que cargará la generación post Hitler. La directora utiliza permanentemente este tipo de recursos: pies embarrados, manos manchadas de tintura negra, moretones, rasguños. En toda la película se utilizarán sistemáticamente los primeros planos, los planos detalle, la fragmentación y descentralización de los cuerpos en los encuadres, aludiendo a la desintegración del sujeto. Sin embargo, pese a esa desintegración, Lore iniciará un camino de contradicciones que aparentemente la llevarán a una toma de conciencia y a un repudio auténticos de lo sucedido. De hecho, en la escena de los paneles, arranca la foto de su padre en el holocausto para luego enterrarla con otra foto de su progenitor vistiendo orgulloso el uniforme de las SS. Siguiendo esta misma línea, es clave la escena en la que una vez pasados todos los periplos y arrivados a la casa de su abuela materna, los tres hermanos intentan volver a jugar mientras se bañan en una tina, aunque ya no podrán hacerlo. Sus caras expresan dolor y sólo resta un silencio insoportable.

Título original: Lore

Año: 2012

Duración: 109 minutos

País: Australia/Alemania

Director: Cate Shortland

Guión: Cate Shortland, Robin Mukherjee

 

Reparto: Saskia Rosendahl, Kai-Peter Malina, Nele Trebs