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Se trata de una exposición que incluye más de 30 obras en diferentes materiales y técnicas. La propuesta se enmarca en la conmemoración del Mes del Escultor. La entrada es Libre y gratuita.

Días atrás, fue abierta a consideración del público una exposición de esculturas del artista Héctor Gaspar Welschen, en las salas del Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas, sito en peatonal San Martín 2068, ciudad de Santa Fe.

Las imágenes tridimensionales elaboradas con material pétreo diverso, con madera o arcillas refractarias acompañan casi desde los orígenes a la aventura humana por construir sociedades precarias, estables o ambulatorias. Siempre han acompañado al hombre, quizás en volúmenes muy reducidos, quizás a modo de amuletos o miniaturas sagradas tridimensionales, precarias en su ejecución pero potentes en sus significados.

Tan potentes y vinculantes podían llegar a constituirse que fueron prohibidas por el monoteísmo religioso de manera tajante. No obstante ello, las imágenes de volumen manifiesto siempre estuvieron presentes, atravesando los siglos. En todos los casos, fueron -son- mudas revelaciones de culturas, creencias y devociones absolutamente diferenciadas del mero ornamento. Los “menhires” de la Isla de Pascua son fieles testimonios depositarios de oscuros misterios, pero ante todo esculturas, de autor anónimo, testigos del tiempo y la historia. La cultura occidental cuenta con sus formas tridimensionales, sus esculturas y su presencia se impone desde las culturas de medos y persas hasta Grecia y Roma, a la actualidad. De igual modo, la podemos señalar en toda la América precolombina. Diferentes formas de presentación, volumen y material.

En todos los casos, se trata de imágenes plantadas en espacios abiertos o cerrados, fruto de la inteligencia sensible del hombre, cumpliendo siempre en fin gregario, portadores de sentido evidente o evasivo. Sus autores, quienes las han pensado y realizado como acto voluntario son los escultores. Darle forma a la materia inerte, sacar la forma oculta en el bloque pétreo son los argumentos que recortan a la escultura como en apartado especial del Arte Visual, sea éste catalogado como antiguo, moderno o contemporáneo. Siempre se trata de una acción voluntaria cargada de sentido y dirigida al contexto social en el que cobra vida expresiva.

Potencial

La Escultura ha cargado -con el compromiso sagrado, simbólico, referencial, de apariencia figurativa o abstracta, de connotación evidente o subyacente- constituirse en la parte sustantiva de los procesos de comunicación y vinculación sociales.

Elaboradas desde materiales diversos, inclusive presentes con la forma desmaterializada que provee la luz direccionada en espacios ex profeso; descriptivas, estáticas o dinámicas, de presencia hermética o claramente comprensibles, viven por pleno derecho y son forma del Arte Visual contemporáneo.

Dentro de estos parámetros, Héctor Gaspar Welschen, de oficio escultor según lo anuncia el impreso de la muestra, da rienda suelta a su potencial expresivo desafiando a la materia hasta convertirla, por acción paciente y denodada, en pieza escultórica que interpela a quien la observa, a quien recorre sus superficies con la mirada inquisitiva. Toda forma espacial interpela a quien se detiene ante ella. La calidad de la respuesta siempre la da quien se acerca a ella y la recorre tramo a tramo.

Welschen ha volcado a lo largo de años su potencial expresivo creador, tentando diversos modos de resolución tal cual se puede apreciar en la muestra que se exhibe. Su capacidad de trabajo en tanto oficio creativo en ningún momento decae. Se puede señalar reiteraciones conceptuales y fácticas en distintas piezas al comparárselas, sobre todo en el tramo absolutamente abstracto-simbólico que se exhibe en la sala Mayor S. Bachini. De igual modo, se puede señalar la sobreabundancia de obras expuestas, que si bien revelan al empeñoso creador, dificultan su apreciación a conveniente distancia para calibrar el impacto espacial en el entorno. A veces, las síntesis en número resultan más eficaces.

Compromiso

La capacidad de trabajo en tanto oficio de quien exhibe este sinnúmero de obras elaboradas a partir de diversas materias explican el rigor con que acomete su proyecto creador, situándolo a considerable distancia del principio adocenado puramente ornamental de quien supone construir una escultura a partir del amontonamiento más o menos ordenado de elementos diversos que hipotéticamente confluyen en un concepto que se supone ilustrar. Welschen no describe lo reconocible, crea domeñando la materia.

En este denodado compromiso personal se deslizan, quizás inopinadamente, algunos conceptos constructivos que se deberían tener presentes. El esquema compositivo al que apela el artista reitera la díada frente/contrafrente, negando el recorrido expresivo entorno. El principio de simetría axial se repite como módulo compositivo. Las resoluciones son impecables en sí, mas resultan predecibles restando potencial poético a sus abstracciones pétreas. En estas obras, los lados laterales resultan plásticamente inexistentes, son sólo tránsito.

La muestra en su conjunto puede leerse como exhibición antológica, quizás como retrospectiva, abriéndose el conjunto total a dos instancias netamente diferenciadas: una, figurativo/simbólica, y otra, netamente abstracta. El punto de separación de ambos campos expresivos lo da la obra titulada “Recuerdo de la Inquisición” serie “Máquinas y utensilios inútiles” Madera/Metal, de connotación netamente expresionista.

Welschen se erige en referente del oficio de escultor en el horizonte plástico santafesino por méritos propios emergentes de su contracción al trabajo. Eventualmente y en tanto acepte miradas alternativas, superará los limitaciones antes señaladas. Se constituirá en nombre de cita y referencia inequívoca dentro de la constelación artística santafesina.