Postogna expone en el MAC “Juego de niA?os”

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Esta muestra de dibujo y pintura se podrA? disfrutar hasta el 8 de abril. A?”Vital y fervoroso, es un pintor que piensa sus imA?genes con un permanente sentido de universalidad. No es italiano ni argentino, sino es y se siente un pintor del mundo”, opinA?9 Jorge Taverna Yrigoyen.

a??Postogna es un consagrado artista que dividiA? su historia de vida y su historia visual entre la Argentina e Italia, su paA?s de origen. Desde sus primeros aA?os en el mundo del arte, ha trabajado el A?leo como material de abordaje directo de la pintura sobre la tela, y ha hecho de la monocromA?a de agrisados verdosos su rA?brica colorA?sticaa??, destaca Stella Arber, directora del museo.

a??Siempre ha trabajado con la figura humana como elemento central de cualquier relato visual que haya presentado a consideraciA?n del pA?blico. Una figuraciA?n resultante de un legado clA?sico en su tratamiento, con innovaciones y sutilezas muy propias y reconocibles ante sus obras.

 

El artista plantea en sus grupos humanos cierta penumbra monacal, desde la oscuridad y la opacidad en cada cuerpo que aparece en escena, nos tiene acostumbrados desde hace tiempo a una atmA?sfera sombrA?a, con mujeres pA?lidas, exhaustas, resignadas a las historias que la vida les impone, a un pasado oscuro y a un presente envejecido. No eluden su desdicha, muestran su desnuda emanaciA?n sin ocultar su intimidad, sus angustias pasadas o sus desesperaciones actuales.

Casi como atrapadas en el implacable subterrA?neo de sus secretos, se muestran victoriosas de mantener a ultranza su propia decadenciaa??.

El placer de la libertad

a??En esta oportunidad, Postogna monta guardia sobre sus secretos y no nos muestra ni enfoca sus obras con ellas como centro de las escenas. En cambio elige a los niA?os y sus juegos, ligados directamente a atmA?sferas de antaA?o, determinando un diA?logo fluido entre sus personajes, sumergidos en la espontA?nea frescura de la actividad, sin otro dato ni ninguna posibilidad de que ingrese cualquier torpeza externa que los saque de su concentraciA?n.

Son todos antiguos juegos populares, donde se determinan sus reglas, que se siguen a ultranza y donde se conquista un territorio o se persigue un objetivo claro.

 

AsA?, aparecen en escena la ronda, la rayuela, los zancos, la cincha, la payana, la calesita y muchos mA?s, para dar cuenta de la importancia que tiene para un niA?o que su vida gire en torno al juego, le permita estA?mulos constantes, le genere placer y los ponga en esa actividad lA?dica que en definitiva le brindarA? un desarrollo vital, destacando potencialidades en cada uno de los participantes.

Probablemente, en esa descarga de energA?a, en la fuerza que ejerce el cuerpo en la actividad, ha puesto su mirada el artista, como una manera de pensar y contrarrestar el mundo infantil atrapado en la quietud de las herramientas tecnolA?gicas, donde la energA?a descansa y se acumula.

De este modo, se involucra con ellos, destacando la importancia de la acciA?n, del desarrollo de la imaginaciA?n utilizando los sentidos, posibilitando la formaciA?n de hA?bitos siguiendo las reglas de cada juego. Sin olvidar en ningA?n momento el goce como elemento fundamental y enfatiza en el placer de la libertad de acciA?n que se propone con el juegoa??.

Pintor atemporal

a??Por otro lado, se ejercen las reglas de convivencia y socializaciA?n que harA?n mA?s grata la diversiA?n si se determinan con antelaciA?n. En todos los casos, los niA?os de Postogna asumen su rol, conjugan movimientos rA?tmicos, representaciones, sonidos de palmas, imitaciones de personajes, diA?logos escA?nicos, todo desde la destreza corporal, la combinaciA?n de lenguajes asociados y la competencia del mA?s apto, recreados desde tiempos inmemoriales desde el a??rituala?? del juego.

Los niA?os en escena podrA?an ser de cualquier perA?odo histA?rico, hay pocos datos de donde asirse para dar la temporalidad justa de su actividad, tal como las variadas huellas que deja su autor. Se podrA?a decir que toma referencias de tratamiento renacentista en algunos casos, un cierto aire barroco para los encuadres escA?nicos y un expresionismo subyacente en los rebatimientos corporales para dar con la expresiA?n del personaje. Todo ello conjugado hace de este artista un pintor atemporal, con pertenencia a distintos lugares y diferentes A?pocas. Sus niA?os con sus juegos, tambiA?n son una forma se sentirse presente desde hace tiempo, pertenecer sin determinar ni espacios ni tiempos.

Sin complicaciones con los temas de la vida cotidiana, con la libertad de su expresiA?n plA?stica, con su impronta marcada a fuego, Postogna nos entrega una vez mA?s las frescas imA?genes de la nostalgia, las ceremonias de lo simple, la pertenencia de lo actual, y para eso, nos da algunas pistas de su pasado, tal vez las mA?s bellas de su historia, los juegos de su infanciaa??.

 

Para irLa exposiciA?n se puede visitar de martes a viernes de 9 a 13 y de 16 a 20, sA?bados y domingos de 17 a 20.

 

Otras Miradas

Jorge Taverna Irigoyen (Santa Fe): a??Desde hace un cuarto de siglo, Postogna plasma y sueA?a desde estas tierras baA?adas por el ParanA?. Plasma y sueA?a sus mismas vivencias italianas; las formas y los seres que conociA? desde niA?o, los espacios que recorriA? en su adolescencia, tambiA?n los mundos inventados allA?: junto al AdriA?tico sensual y profundo… Vital y fervoroso, es un pintor que piensa sus imA?genes con un permanente sentido de universalidad. No es italiano ni argentino (si bien parte de imA?genes que tienen que ver, costumbrA?sticamente, con su tierra natal), sino es y se siente un pintor del mundo. Y ello es lo que provee a su obra de un rico y proteico trasfondo. Lo que da a su labor una suerte de variedad dentro de la unidad. Lo que, tambiA?n, le otorga a su arte una resonancia inequA?vocamente propia, original: como que en su pintura difA?cilmente puedan auscultarse parentescos, ascendencias, a??parecidosa??. Personal como pocas, su pintura estA? hecha para vivenciarla en plenituda??.

 

Luiggi Tallarico (Italia): a??La fuerza expresiva de Benito Postogna se manifiesta desde siempre en sus obras, desde el primer momento con el color como motivo de introspecciA?n y en su nueva producciA?n, donde indaga sobre el comportamiento social y las costumbres. Postogna se sirve del signo, del color, del anA?lisis dibujA?stico, asA? como tambiA?n del realismo sintA?tico, para evidenciar las caracterA?sticas e ilusiones de una sociedad que guarda para sA?, los valores efA?meros y existenciales con candor y con inquietud. De aquA?, la forma expresiva de Postogna que respeta por un lado la fidelidad a los lineamientos de la tradiciA?n clA?sica y a la vez se mete en el mundo de la condiciA?n interior del ser actuala??.

 

Fernando Farina (Rosario): a??Poseedor de una imagen perfectamente diferenciable, lo llamativo en su obra es el tratamiento de numerosas temA?ticas (que incluyen desde escenas cotidianas a alegA?ricas) que va resolviendo mediante personajes caracterA?sticos en los que resume tanto cierta candidez como expresionismo callado.

 

Trabajados en forma monocroma (predominan los pardos y grises); en sus obras se perciben las tradiciones de escorzos en un dibujo meditado y la combinaciA?n de volA?menes en un espacio que recrea de acuerdo a cambios de puntos de vista en el abatimiento de planos. Su interA?s sin embargo, parece ser uno sA?lo, representar la comedia de la vida.

 

Claudio Martelli (Italia): a??Postogna ha sido siempre un pintor figurativo, mA?s aA?n, un pintor de figuras. Su interA?s en este campo ha visto momentos de gran intensidad y originalidad a partir de aquellos lejanos aA?os juveniles, y de sus primeras pruebas caracterizadas por modos impregnados de expresionismo y primitivismo, por tonos intensos, dramA?ticos y teA?idos de tonalidades sociales y religiosas. Los aA?os transcurridos le han permitido no sA?lo darse a conocer como artista consumado a travA?s de numerosas muestras, sino tambiA?n disolver en el tiempo variantes para conducirlo gradualmente, en coherencia con sus inicios, a una pintura en la cual la intensidad dramA?tica ha dejado lugar a una visiA?n de la vida cotidiana en la que los comportamientos, las costumbres, los mA?nimos gestos, las neurosis, son interpretados con benevolencia, con ironA?a vagamente maliciosa, con un candor y una tolerante participaciA?n de la que no estA? excluida una velada vena erA?tica que nada concede a la banalidada??.