Share

El reconocido actor argentino brindó detalles sobre su intervención en el film “Buenos Aires Viceseversa”. Además, reflexionó sobre el desafío que significó para él meterse en al piel de un personaje de Yasmina Reza y sobre el placer que le dio trabajar en la serie “Para vestir santos”, emitida por Canal 13.

Here is the Music Player. You need to installl flash player to show this cool thing!

_ ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en “Un Dios Salvaje”?

 

_A mí me gustó mucho “Art” y tuve la suerte de integrar el elenco de “Tres versiones de la vida”, en el 2007. Yasmina Reza es una autora me interesa mucho. Cuando Pablo Kompel me pasó el libro me interesó muchísimo y además, creo que los cuatro teníamos muchas ganas de trabajar en teatro con Javier Daulte. Salvo María Onetto que trabajó en varias obras con Daulte, los demás no habíamos trabajado tanto con él. Me resultó muy interesante hacia donde llevó la puesta Daulte. La versión española y la de Nueva York, por lo que me contaron, son un poco más contenidas, más inglesas y esta puesta es un poco más latina.

 

_ ¿Cuál fue el desafío actoral que significó tu personaje de “Un Dios salvaje?

 

_ Yo interpreto a un abogado que se la pasa hablando de su hijo como un salvaje. Primero me preguntaba porque la autora había elegido a un abogado y luego entendí que era porque en nuestra sociedad el abogado es la manera que tenemos de ser violentos civilizadamente. La obra se burla bastante de lo civilizado que creemos que somos. A lo largo de la obra a los cuatro personajes se le van cayendo las máscaras. Estos tipos están todo el tiempo luchando contra si mismo para volver a ser civilizados. Hay una particularidad que hemos percibido casi todos los actores que nos enfrentamos a las obras de Yasmina Reza. Ocurre que en las primeras lecturas sus obras resultan muy extrañas. “Un Dios salvaje” no es una obra que la lees y te la imaginas. “Art”, que fue una de las obras más exitosas de los últimos diez años, fue rechazada por muchísimos autores. Incluso Ricardo Darín, Germán Palacio y Oscar Martínez casi la rechazan luego de la primera lectura. Yasmina Reza es una autora que te da entender que ella sabe muy bien lo que está ocurriendo pero los actores dicen cosas que uno no entiende porque la enuncian en ese momento. Yo estaba menos asustado en esta oportunidad porque ya me había ocurrido esta sensación en otra obra de esta dramaturga. Hay que confiar en la autora y esperar para comprender. Fue muy interesante como Daulte la iba descifrando y nos iba guiando. Yasmina Reza es una autora que desde una anécdota muy pequeña logra profundizar en un tema. Así como “Art” arranca a partir de un cuadro blanco, en esta son dos chicos que se pelean. No estamos hablando de la historia de Antígona.

 

_ El año pasado, trabajaste en la serie de TV “Para vestir santos”, que lo tenía a Daulte como guionista. ¿Cómo viviste aquella experiencia?

 

_ Es un programa que yo quise mucho. Trabajar con el equipo de unitarios de Pol-ka es un placer. Yo ya había tenido la suerte de trabajar en Vulnerables y Culpable. Cuando uno termina el primer día de trabajo con este equipo de laburo ya sabe que van a pasar cosas buenas. El personaje que me tocó era muy atractivo. Cuando uno hace una serie se va sorprendiendo semana a semana con el devenir de la historia de su personaje. Yo trabajaba durante la semana con Daulte en el teatro y el guionista me iba dando pistas muy graciosas sobre el camino que tomaría la historia de mi personaje. Me resultó muy curioso la cantidad de mujeres que me decían que tenían un novio como el que yo interpretaba.

 

_ Fue muy interesante cómo trabajaron la irrupción del musical en “Para vestir santos”.

 

_ El primer musical fue un sueño y/o delirio del personaje que hacía Celeste Cid. Y luego vino un capítulo tremendo que era en el que moría el personaje que interpretaba Hugo Arana. Yo lo iba leyendo y cuando veo que luego de la muerte venía un musical me maté de risa y pensé que estaban todos completamente locos. No entendía como se le ocurrió salir de esa tragedia con un musical. Fue maravilloso ese recurso estético-narrativo.

 

_ Te saco un rato de tus trabajos en teatro y TV y te llevo a un laburo que hiciste para el cine. A mí me pareció muy interesante el film “Buenos Aires viceversa”. ¿Cómo fue esta experiencia de trabajo con Alejandro Agresti?

 

_ Tengo muy buen recuerdo de esta experiencia. A mí me gusta mucha el resultado de la película y el proceso de elaboración de la misma. Agresti es un director con mucha experiencia. Fue una película que fue muy improvisada, en el buen sentido de la palabra. Yo acepté trabajar sin saber bien hacia donde iba mi personaje. La historia con el boxeador que se me cruza no estaba en el guión. Buscando hoteles para una locación, Agresti se encontró con un boxeador que vivía en el hotel. Recuerdo que el equipo de producción te llamaba a las 10 de la noche para ir a comer y tipo 1:00 de la madrugada, cuando estábamos con muchos vinos encima, comenzábamos a rodar. Muchas escenas ocurrieron sin estar prefiguradas en el guión y quedaron muy bien en la película.

 

_ Agresti tiene una mirada muy singular e interesante que no se parece a ninguno de los directores del cine nacional.

 

_ Él es muy fanático de Casavettes. “Buenos Aires viceseversa” es muy cassavetiana, tanto por su proceso como por su resultado. Y por otro lado, tiene películas como “El acto en cuestión” que es muy fellinesca. Agresti es un director que goza de la libertad. Es fascinante trabajar con él.

Fuente: Notife/Intervista/Radiorevista