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Será el jueves 30 de Junio de 2011 desde las 20:30 hs en la Sala Saer. Enrique Piñeyro nos visita con su arriesgado y polémico documental de denuncia, “El Rati Horror Show”, el cual será puesto bajo la lupa de “Coni” Cherep, que luego de la presentación, indagará al director en temas que aborda el film.

La Secretaría de Cultura de la UNL invita a participar de un encuentro especial, en el que el cine y el periodismo se encontrarán con el objetivo hacer de la pregunta una herramienta de construcción de sentido. La propuesta es más que interesante. Enrique Piñeyro nos visita con su arriesgado y polémico documental de denuncia, “El Rati Horror Show”, el cual será puesto bajo la lupa de “Coni” Cherep, que luego de la presentación, indagará al director en temas que aborda el film.

La invitación es el próximo martes 30 de junio a las 20:30 en la Sala Saer del Foro Cultural, 9 de julio 2150. La entrada es libre y gratuita. Se recomienda llegar con anticipación ya que la sala tiene capacidad limitada.

 

El film

El Rati Horror Show es un documental que retrata la dramática historia de Fernando Ariel Carrera, el caso de un hombre común condenado injustamente a treinta años de cárcel –no por error sino de manera deliberada– a través de la manipulación de una causa judicial.

 

La película toma como punto central la manera en que se fraguó la causa de Fernando Carrera: la manipulación y alteración de la evidencia en el lugar de los hechos; la manipulación por parte de la instrucción policial de los testimonios de los escasos testigos llamados a declarar; la manipulación de todos los medios nacionales por parte de Rubén Maugeri, testigo clave de los hechos y presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34.

 

Por otro lado, mostramos cómo Fernando Carrera lleva adelante su vida diaria en la cárcel, sabiéndose él también una víctima más de los excesos policiales y de un sistema judicial que lo condenó injustamente.

 

Inseguridad, Policía y Sociedad

La temática relacionada a la inseguridad se convirtió en los últimos tiempos en uno de los principales problemas que enfrentamos como sociedad. Más allá de la mayor o menor presencia en los medios de las llamadas olas de inseguridad, existe una sensación generalizada de que las calles son ahora más peligrosas.

Por otro lado, la institución policial es una de las principales encargadas de controlar el crimen y el delito. Resulta interesante cómo El Rati Horror Show cuestiona el accionar de la policía, mostrando que por lo menos algunos sectores dentro de la fuerza tienen comportamientos muy alejados de lo que esperamos de una fuerza policial capaz de cumplir sus funciones. ¿Quiénes nos cuidan? ¿Quiénes patrullan las calles de la ciudad?

 

Los excesos

 

¿No resulta excesivo que la policía dispare casi veinte veces en pleno barrio, a las dos de la tarde de un día de semana, al automóvil de un sospechoso?

La tarde del veinticinco de enero de 2005, en Sáenz y Centenera, la brigada de la Comisaría 34 confundió a Fernando Carrera con dos ladrones a los que estaban buscando. Para detenerlo, le apuntaron y le dispararon sin vestir ningún tipo de identificación policial. Al sentirse amenazado por un hombre que con medio cuerpo por fuera de la ventanilla de un Renault 9 le apuntaba con un arma de fuego, Carrera intentó escapar. Los oficiales de la Comisaría 34 iniciaron la balacera sobre su vehículo, disparando diecisiete veces; uno de esos balazos dejó a Carrera inconciente. El desenlace fue fatal: Carrera atropelló y mató a tres personas que cruzaban la calle. Cuando el auto se detuvo al impactar contra otro vehículo, los oficiales continuaron disparando. Fernando recibió en total ocho balazos, pero se salvó de milagro.

Aún si Carrera hubiera sido un ladrón escapando de las fuerzas de seguridad, ¿no resulta excesivo el accionar policial? ¿No resulta una exageración abrir fuego en la calle, en plena zona comercial de Pompeya repleta de transeúntes? Un tiro de la policía podría haber matado a algún peatón inocente. Eso fue lo que sucedió de manera menos directa: tras quedar inconsciente por un balazo en la cara, Carrera atropelló a tres peatones, entre ellos un niño de seis años. Y además, como si fuera poco, todo ocurrió a partir de un error policial: haber confundido el auto de Carrera con el de los ladrones a los que estaban buscando. El Peugeot 205 blanco con el que Carrera supuestamente cometió los dos robos y con el que escapaba de la policía estaba a su nombre. ¿No es llamativo que un supuesto ladrón salga a delinquir con un automóvil propio y con los papeles en regla?

 

La Justicia

El documental plantea que ante un hecho de esta magnitud, la Justicia debió encontrar un culpable y condenarlo con la pena máxima. Por otro lado, y a pesar del gran trabajo de los abogados defensores, el tribunal no consideró la hipótesis de que la policía pudo haber obrado de manera irregular para encubrir un error fatal: confundir a Carrera con un delincuente y provocar un desastre con tres muertos.

Estremece la sola idea de que oficiales de la Comisaría 34 intentaron –sin éxito– rematar a Carrera para evitar así dar cuenta de un error gravísimo. Pero Carrera no murió, y por el contrario está pagando con cárcel las muertes de tres personas inocentes que él atropelló por culpa de los policías.

Así como los familiares de las víctimas piden justicia, el documental se apoya en los argumentos de la defensa de Carrera para sostener que los responsables de la llamada “Masacre de Pompeya” fueron oficiales de la Comisaría 34, cuyo irregular accionar dio lugar a la tragedia.

 

El cine como herramienta social

El Rati Horrow Show no busca la confrontación sino brindar a través del caso de Fernando Carrera un panorama objetivo y crítico de la problemática de la Justicia y del accionar policial.

Además, entendemos el cine como una herramienta de incuestionable valor para poner de manifiesto cuestiones de interés para toda la sociedad, convirtiéndose en un espacio de diálogo con el espectador, con el objetivo de avivar la discusión, la crítica y la percepción de la realidad.

Por otro lado, la película pretende llamar la atención sobre el caso Carrera y motivar a las autoridades correspondientes a revisar el caso, reiniciar las investigaciones, y lograr que Fernando recupere su libertad.

De esta manera, El Rati Horrow Show es un retrato crítico de la realidad actual.