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La obra rosarina dirigida por Marcelo Díaz se presentará el domingo 26, a las 20.30, en la sala experimental de San Martín 2020. La puesta está inspirada en el universo cinematográfico de Gus Van Sant. Anticipadas en venta. Será el cierre del nuevo Ciclo en la sala Marechal.

El próximo domingo se bajará el telón de Danza de Ciudades, el Ciclo en Marechal que el Gobierno de la Ciudad desarrolló durante cuatro fines de semana consecutivos de junto. Será cuando desde las 20.30 se presente “Diego y Ulises”, una obra rosarina dirigida por Marcelo Díaz. Interpretada Diego Stocco y Ulises Fernández, esta puesta en escena está inspirada en el universo cinematográfico de Gus Van Sant: “Diego y Ulises están allí, en la escena, observados a través de los restos de una casa. Una escena que los inquieta y los confronta. Están allí en la contienda, en el encuentro, en la fraternidad; en lo inexplicable y humanamente básico”.

Vale destacar que “Diego y Ulises” fue creada en residencia en el Teatro La Luna de Córdoba y Casa de la Cultura Entre Ríos, y que, además, ganó el subsidio para Artes Escénicas (Danza y Artes Urbanas) de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

Las entradas generales tienen un valor de 20 pesos, en tanto que para jubilados, estudiantes, empleados municipales, miembros de la AATM y AAMMAV y afiliados de Luz y Fuerza, el precio es de 15 pesos.

 

La estampa del detenimiento

Fabricio Simeoni, periodista santafesino radicado en Rosario, ofrece una visión interesante acerca de la obra que cierra el Ciclo Danza de Ciudades. Simeoni redactó: “Diego y Ulises sangran del mismo cuerpo, traicionan el esquema del movimiento, impuesto. Desafían los límites de la materia, la traspasan. Cohíben a Newton y a todas las gravedades aniquiladas, lo impenetrable. Segregan las leyes de la física como si fueran otros cuerpos y detienen el jugo gástrico alentando la digestión intempestiva. Algo de todo esto se le queda a uno en la garganta, como atravesado o incrustado en las fauces sin paredes. Diego les dice todas las cosas que Ulises quiere escuchar sin hablarle. La ocupación del espacio en el cuerpo y viceversa. Es en el sentido del espectador donde se superponen las esencias de lo que invertebrado, no hay texto tangible ni audible, todo es inefable y silencioso, los ojos atentos como curvas de advenimientos plegadizos. El cuerpo también se encorva. La desocupación del espacio en el espacio y viceversa. El ojo también se incrusta y todo es visual también en la estática. Se espera que otro sentido le sugiera al espectador que lo auditivo quedará subyugado a lo visceral. Conciliar con los cuerpos ajenos una maniobra de violencia armónica, una secuela del sosiego que dejó el reposo. Se materializa una razón, la de ser uno. La apresurada manera de desprenderse, del cuerpo de uno en otro, del espacio del espacio del otro en uno. Antes hubo vacío donde ahora hay plenitud. Se busca la forma preciada de llenar la corporeidad de lo pleno, se busca la informe coacción de des materializar la vacuidad. La verdad son dos cuerpos. La nada troglodita que anega la presencia fértil del sexo hombre, insurrecto. La paridad de las manchas en la piel curtida, danza el sinérgico tope de los huecos. El todo contenedor que deshidrata la ausencia frágil de la sexualidad mujer, mordida. El reflejo de las habilidades senatoriales en los espejos deshabitados, actúa la moderada escena de las elevaciones acostumbradas. Diego y Ulises sangran el mismo cuerpo. El afuera quiere tocar cada parte pudenda del adentro. Un cigarrillo bien fundado en la boca seca, la mirada se agudiza. El sentido empírico de las cosas, la visualización bien fundada en la iglesia de la separación. Después nos miramos vaya uno a saber qué parte del cuerpo espacial que duerme en la esfera canónica de los roces. Una pérdida inconcreta, el piso mojado y una víctima del desconsuelo dual. No somos los mismos ni tampoco otros”.

 

Del director

Marcelo Díaz es actor y director teatral. Desde 1984 ha estudiado y practicado diversos lenguajes escénicos como teatro, danza y movimiento y teatro de títeres y objetos. Ha participado como intérprete en las obras “Farsas Tragicómicas” (grupo Birlibirloque); “Sueño de una noche de verano” con la dirección de Hector Ansaldi, “La Microbiada” dirigida por Marcela Masetti, “La Tempestad” dirección de Leandro Macagno y “Stéfano” de Armando Discépolo con dirección de Miguel Angel Palma. Dirigió las obras “La Luna, el único lugar quizás” , “Al compás del corazón”, “¡Dejá, que sufro yo!”, “Mabel… y Edgardo”, “El Intruso – Lo mismo que el café”, “Opera Negra” (en co dirección con Cecilia Bolis),“Proceso en un aula” y “El jardín que ruge” (grupo Seisenpunto) Fue asistente de dirección de la acción teatral callejera “La muerte de la Nación” (dirección Claudia Cantero). Ha participado en numerosos festivales nacionales e internacionales entre los que se destacan el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), Festival Internacional de Teatro de La Paz, Festival de Teatro Iberoamericano de Miami, Fiestas Nacionales de Teatro. Ha sido ganador del concurso de becas del Fondo Nacional de las Artes para especializarse en dirección con Daniel Veronese.

 

Danza de Ciudades

El ciclo se desarrolló desde principios de mes y con destacadas presentaciones de obras de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. Comenzó el domingo 5, con “La tierra no se mueve” (Buenos Aires), creación de Adriana Barenstein. Continuó el domingo 12 con la puesta en escena de “Les tombé” (Santa Fe), dirigida e interpretada por Paula Copello y María Laura Citta. Luego, el domingo 19, se presentó “La idea fija” (Buenos Aires), bajo la dirección de Pablo Rotemberg; y, finalmente, este domingo 26 se ofrecerá “Diego y Ulises” (Rosario), dirigida por Marcelo Díaz. Además, el sábado pasado Rotemberg ofreció un seminario titulado “El valor de lo simple” en el que se indagarán apasionadas elucubraciones en torno a una idea sencilla, simple, que será trabajada dentro de su marco y sus asociaciones con la mayor intensidad y precisión posibles”.

Los “Ciclos en Marechal” son un espacio desarrollado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad que apunta a que los santafesinos accedamos a obras de excelencia en los diferentes géneros, articulándolas con seminarios y talleres de cada una de las temáticas. Es una invitación a nuestros artistas, al público especializado y a los vecinos en general a darse cita todos los meses para disfrutar de las propuestas, teniendo la posibilidad de disfrutar de obras de gran nivel, confrontar estilos, lenguajes, puntos de vista como así también estimular la generación de nuevos públicos.

Fuente: Prensa Municipalidad de Santa Fe