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El cineasta reflexionó sobre el proceso creativo y la realización de “Un Cuento chino”, película que cuenta con los protagónicos de Ricardo Darín, Muriel Santa Ana e Ignacio Huang. “En esta película intenté convertirme en director de cine y dejar de ser un guionista que dirige”, remarcó.

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Hace muchos años que Sebastián Borenztein dejó de ser reconocido como el hijo y productor del inolvidable Tato Bores. Prueba de ello es que en las entrevistas rara vez se le pregunta sobre su padre. Luego de participar del la producción de los últimos programas del gran Tato Bores, Sergio fue el autor de memorables ficciones como “El Garante” y “Tiempo Final”. Aquellos unitarios televisivos cosecharon los aplausos del público, la admiración de sus pares y unos cuantos premios Martín Fierro. Pero en el año 2005, Sebastián Borenzstein dio un paso más en su búsqueda artística cuando se animo a dirigir un film titulado “La suerte está echada”. Este debut en la pantalla grande fue muy auspicioso y dejó a los que gustan del buen cine nacional con ganas de ver más obras de este autor. Y este año llegó la oportunidad de disfrutar “Un cuento chino”, segunda película de este director.

 

_ ¿Cómo fue la génesis del film “Un cuento chino”?

 

_ La idea nació a partir de una noticia real sobre una vaca que cayó del cielo y hundió un barco. Desde que leí esa noticia comencé a tejer esta imagen increíble con otras ideas que ya tenía. Aquel hecho increíble ocurrió en el 2002 y desde aquel día vengo pensando la película. Esta imagen me sirvió para hilvanar la historia de dos personajes de culturas muy disímiles. Estos dos personajes cargan con sus tragedias a cuesta. El joven chino viene a la Argentina a encontrarse con su tío, que es el único familiar vivo que le queda y el otro es un personaje que vive encerrado en su casa con muy poco contacto con el mundo exterior, a causa de un revés muy grande en su vida. Estos dos personajes se encuentran de casualidad y la tragedia de ambos se convierte en una comedia.

 

_ Algo que llama mucho la atención es que el personaje que interpreta Darín es un ex combatiente de Malvinas.

 

_ Es un tema que me merece un respeto muy particular y del cual yo tenía ganas de hablar. Sin lugar a dudas la experiencia de la guerra marcó a este personaje y también le modificó la vida cuando volvió a la sociedad.

 

_ ¿Es cierto que Darín colaboró en la construcción de este personaje?

 

_Es así. Si bien el personaje estaba delineado en el guión, cuando Ricardo comenzó a construirlo lo trabajamos con otra profundidad. Ricardo comenzó a imaginarlo y darle la tridimensionalidad que exige la cámara.

 

_Contar con Ricardo Darín en una película, por estos días, es un lujo ¿No?

 

-Sí, claro. Ricardo es una persona que tiene mucha oferta de trabajo pero elige lo que desea hacer. Él elige los personajes que quiere hacer por el desafío actoral que le significan. Ricardo se involucró mucho en la película.

 

_Nos gustaría que nos cuentes cómo diste con el joven chino que protagoniza el film con Darín.

 

_Nosotros hicimos un casting convocando gente de la comunidad china. Yo no sabía cuantos actores chinos podían existir en Buenos Aires. Y descubrimos que había actores chinos. Encontrar este actor era fundamental para la película. Era más importante que tener a Ricardo. Yo decía en broma que dos Darines y ningún chino no nos serviría. Afortunadamente, elegimos un actor con un talento increíble y una sensibilidad asombrosa. Este actor tenía muchas ganas de trabajar y mostrar su talento. Nosotros tuvimos que bucear en la cultura china y él fue un gran faro para nosotros.

 

_ ¿Cómo llegó Muriel Santa Ana a la película?

 

_ Ella es una actriz que viene de trabajar mucho en el teatro y desde hace un tiempito se volvió una figura de la TV por su talento. Ella se presentó en el casting y me convenció la conversación que tuvimos. Ella me dijo que necesitaba tiempo para preparar un papel porque tiene otra profundidad. Ella me pidió que confíe en ella y yo acepté hacerlo. Tuvimos un feeling muy especial. Creo que ninguno de los dos nos equivocamos. Ella es una actriz diferente. Creo que Muriel comienza a ocupar en la TV y el cine un lugar muy personal. Ella es muy talentosa.

 

_ ¿Qué diferencia hay entre el proceso de “La suerte está echada” y el de este film?

 

_ Yo siento que aprendí mucho en estos años porque estuve filmando, probando, estudiando. Como todos saben yo era fundamentalmente guionista y en esta película intenté convertirme más en director de cine y dejar de ser un guionista que dirige. Creo que esta película tiene una escritura visual más cercana al cine que la otra película. En “La suerte está echada” el esfuerzo estuvo puesto fundamentalmente en el guión. En cambio, en “Un cuento chino” creo que cinematográficamente di un paso adelante. En esta intenté tener un trabajo más de capas, más sensorial, de segundos y terceros planos, con mayor cuidado en los detalles. “Un cuento chino” tiene muchos detalles. Tuve la suerte de ser acompañado por técnicos en fotografía y dirección arte de gran talento. Esto se nota en la película.

 

_Te saco un segundo de la película. ¿Te gustaría volver a hacer ficción en la TV argentina?

 

_Sí, claro que me gustaría. Sería bueno que en la TV argentina se pudieran contar ficciones del tono de mis películas. Hoy está complicado. Por estos días, los unitarios no están cotizados. La TV actual elige la tira diaria. Yo no tengo la energía para ponerme a planificar algo que no tenga puertas abiertas.

 

_ Además, hay poco respeto por el laburo. Cuando a algún producto le va mal en el rating no se contempla la calidad o no se le da tiempo para revertir la situación.

 

_Está muy vertiginoso todo, como todos podemos apreciar. No se puede hacer una ficción agarrando las curvas a 180 km/h. Además, no hay respeto por los horarios. El sensacionalismo y el minuto a minuto son las lógicas imperantes.